
Alguna vez me contaste una fantasía que tuvíste una noche entre copas y me dijiste que querias hacerla realidad. Querías que te follase un desconocido y que nunca supieses quien había sido, pensabas, o al menos eso me dijiste, que querias sentirte muy puta, y que esa situación creias que lo conseguiría....
Había pasado tiempo desde que me lo contaste, casí ni lo recordarías, hasta que una tarde te llamé y te dije que pasaría a recogerte a las 2 de la madrugada, y te pedí que llevaras un vestido de corte inocente y poco ajustado, vaporoso, de fácil acceso, la altura ideal sería la rodilla, el escote, redondo, no demasiado exagerado, pero muy importante que se abra desde delante, abotonado. Así mismo deberás llevar un cinturón, no hará falta ropa interior pero no deben faltar las sandalias de tacón ni por supuesto el collar.
Llegada la hora de la cita te pido que subas al coche, a estas horas las calles están prácticamente vacías y dotadas de un encanto especial. Estas tensa, lo noto, me preguntas donde vamos, te pido que confíes en mi. Lo haces. Meto la mano entre tus piernas, compruebo que no hay nada debajo del vestido, y compruebo también tu humedad. Me encanta que estés mojada si estoy cerca.
Cogemos la autovía y te doy un antifaz para que tapes tus ojos, me aseguro de que no ves nada y siguo conduciendo. Tus piernas empiezan a advertir la humedad de la excitación resbalando suavemente. Ahora mi voz suena más grave, quizá porque has perdido la vista, quizá porque empieza el juego…
Estas nerviosa pero te mantiienes callada a mi lado. Sólo rompo el silencio en un par de ocasiones en lo que dura el trayecto, ambas para tranquilizarte. Intentas cruzar las piernas con el fin de evitar las cosquillas que el resbalar de tu flujo te provoca en la entrepierna pero te pido que las mantengas semiabiertas lo cual te excita todavía más. Tomamos un camino de firme irregular lo que te hace pensar que vamos en dirección de algún sitio de poco tránsito de gente. Tal vez estes asustada, pero a mi lado te sientes segura, nada temes.
Llegamos a un sitio en el que paro el coche y te ayudo a bajar, te mueves de forma torpe pues no ves absolutamente nada y además, estas nerviosa.Mi abrazo cálido te relaja. Sigues sin decir nada, pero me escuchas decir dulcemente, Voy a atar tus manos por detrás de tu espalda, quiero tu entrega absoluta esta noche, de ahora en adelante serás mía, pero mía de verdad, se te acabaron los juegos de niña, el ponerme celoso, eres mía para mi placer, que será el tuyo y podré disponer de ti cuando y como quiera. Mía y sólo mía, porque te quiero.
Agarrada de mi mano con las tuyas, atadas a la espalda, avanzamos con algo de prisa, sentías mis tirones, por un camino de piedra en el que resonaban tus tacones entre el silencio de la noche. Nos paramos, oiste como llamé a una puerta, pasaron segundos en los que situada un paso detrás de mi agarrabs mi mano con más y más fuerza. Me excitaba tu tensión, tu aceptación silenciosa y sumisa de lo que estaba ocurriendo y tu disposición absoluta a mi voluntad.
Se abrió la puerta y una voz masculina me saludó con confianza, hubo unos segundos de silencio en los que te supiste observada de arriba a abajo. Nos invitó a pasar, dentro la temperatura era elevada, y según avanzamos, más y más elevada. Escuchaste fuego, y fuiste consciente de que había una chimenea muy cerca. Solté tu mano y sentiste como me alejaba, quedándote allí de pie, con los ojos vendados, las manos atadas y cambiando el peso del cuerpo de una pierna a otra, sin atreverte a hablar, tensa, excitada.
A unos metros escuchaste decir,
- qué te parece?.
- muy apetecible, estoy deseando probarla - contestó la voz del hombre que nos había abierto la puerta.
Preparamos unas copas, escuchaste el hielo al caer, luego como lo removíamos y el chasquido en el fondo del vaso después de cada trago. Disfrutábamos mirándote, expuesta y ajena a lo que ocurriría. Hablábamos entre nosotros en voz baja, y encendimos unos puros, detectaste el olor enseguida entre tintineos del hielo.
- así que esta niña es tuya.
- así es, respondí, la niña más puta que he conocido nunca.
Agachaste la cabeza avergonzada y oíste mis pasos hacía tí, agarrando tu barbilla te obligaba a erguirla de nuevo para acariciar con la punta de mis dedos tus labios, tu cuello, rozando el borde del escote y empecé entonces a desabrochar los botones de tu vestido, cinco, seis...no quedó ninguno abierto por encima del cinturón, acariciaba tus pezones, luego los retorcía y dejé finalmente el vestido bien abierto para mostrate, diciendo,
- has visto que tetas tiene mi puta?.
El hombre se acercó, sentiste sus manoseos apretando fuerte tus tetas y pellizcando tus pezones, notaste sus manos por tu vientre a la vez que decía,
- y dices que folla bien?.
- nunca tuve sexo tan fuerte como con ella, y mientras subí tu vestido enredándolo en el cinturón y dejando así al desnudo tus piernas y tu sexo.
Sentiste nuestras manos acariciándote en la nueva desnudez que había abierto en tí, nos sentías subir por la parte interna de los muslos y notaste un par de dedos, acaso tres, que entraban en tí de un sólo pero duro golpe.
- está mojadísima la muy zorra, comentó en tono vicioso el desconocido.
Entraron entonces otros dos, quizá tres dedos en tu culo, con igual brusquedad que segundos antes lo habían hecho en tu sexo. Gritaste. No te preocupes, le gusta - dije - de hecho, no hay nada que le guste más que cuando la follo por el culo, es bestial la sensación de poseerla desde atrás porque se entrega abandonando la realidad y perdiéndose en los caminos del placer hasta casi rozar la locura.
Apoyé mis manos en tus hombros, con fuerza, para obligarte a doblar las rodillas y caer al suelo en posición de perrita, apoyada sólo por las rodillas , las manos a la espalda. Sentiste el puro en mi boca, muy cerca de tí, casi quemándome.
- me quemas - te atrevíste a decir.
- no te gustan los puros?, dijo entre risas el desconocido.
- mucho, afirmaste en voz baja y terminando de adoptar la postura que te había impuesto, quedando expuesta, con las piernas separadas, el pecho asomaba entre el vestido abierto y casi rozaba en el suelo, la cintura arqueada, y tu culo y coño ofrecidos a mis deseos.
De pronto notaste que algo entraba suavemente en tu sexo para esas alturas ya absolutamente empapado.
- me gusta que te gusten los puros, te voy a invitar a un fabuloso habano - habló el desconocido mientras le daba vueltas al que había introducido en tí hasta casi la vitola.
- fuma de aquí, dijé acercando el mío a tu boca.
Tomaste una calada que te supo a gloria, tragaste el humo y lo ibas expulsando despacio, con los labios semiabiertos, momento que aproveché para meter toda mi polla en tu boca, de un golpe, dura, firme, sentíste mi humedad incrustada en tu garganta mezclada con el humo que no dí tiempo a salir, no te moviste, me aguantaste dentro hasta que sentíste aquel otro golpe atravesándote el culo duramente, gritaste con la boca llena de mi a la vez que me sentía más dentro de tu garganta provocando una arcada. No aflojé, él tampoco, empezó entonces a moverse como un animal a tu espalda, follándote el culo con vehemencia, impulsándote a tragar más y más mi polla. Cesó como empezó, de forma brusca y seca,
- esta puta está hecha para follar. He estado a punto de correrme en apenas cinco empujones.
- es como para volverse loco, respondí sacando mi sexo tenso y muy húmedo de tu garganta.
Caía un hilo de saliva de tus labios y te sentías observada de cerca. Escuchaste el hielo de nuestras copas nuevamente y continuabas en tu postura de ofrecimiento colgando de entre tus piernas aquel puro.
Escuchaste pasos a tu espalda, y sentíste la familiar fusta en la parte baja de la cintura. Te azoté diez o doce veces, más duramente que nunca, pero no protestaste, si acaso entre gemidos algún leve quejido, pero te gustaba, recibías en cada fustigación placer, y anhelabas la siguiente. Escuchabas sonreir al desconocido, disfrutabas de tu excitación, como yo de la tuya.
Paré y até a tu collar la cadena y te obligué a avanzar de rodillas hacia un sillón donde estaba sentado, desnudo, el excitadísimo desconocido. Te dejé caer entre sus piernas, sobre su sexo duro. Vamos, comételo, hazlo como tú sabes, mátalo de placer como haces conmigo, hazle una buena mamada, exprímelo, sácale hasta la última gota.
Sabía que mis palabras te excitaban y obedeciste, lamiste, chupaste, te llenaste de él la boca, la vaciaste, le humedecíste, te humedeció, me sentias mirar y temblabas de excitación. El gemía a unos centímetros de tu cara.
Como puedes volverme tan loco puta, te decía desde detrás, tirando de la cadena hacia mi y jugando con mi duro y mojado pene en la entrada de tu culo ya dilatado y que tu movías en círculos, arriba y abajo, buscándome, deseándome, entre gemidos, necesitando tenerme al fin dentro, hasta tener la sensación de perder el sentido, con las piernas bien abiertas, y el habano colgando entre ellas.
Entré al fin, de un golpe, seco y duro, y gritaste de placer y dolor a la vez, me quedé dentro unos segundos, apretando a fin de entrar todo lo que la física me permitiera, permaneciste aguantando la respiración, con aquella polla extraña en la boca, y salí de tí para volver a entrar en otro golpe, si cabe más fuerte que el anterior, mucho más fuerte de lo que lo había hecho nunca, y gritaste más, y volví a empujar dentro de tus tripas, salí para volver a entrar, y esta tercera superó las dos anteriores, gritaste, te corrías mojando más y más el puro, y mi sexo, que chocaba con el tuyo a cada empujón mortal empapándote de ti, escuchabas mi placer, mis gemidos, y te sacudía una y otra vez como si no quisiera que salieras de allí con vida. El morbo, el placer, las sensaciones y nuestros sonidos llenaron aquella estancia. El desconocido vació su semen sobre tu cara a la vez que jadeaba como un cerdo, sentiste casi a la vez mi corrida, mis murmullos desgarrados de placer que te hicieron tener un orgasmo cuando ya ni siquiera me movía dentro de tí, aunque seguía permaneciendo ahí, te besé la espalda, y te abracé por detrás y desde arriba. Cuando salí de tí, exhausta caíste al suelo, a mis pies, sudorosa, despeinada, encogida, relajada, orgullosa, feliz de sentirte mia.
Así quedaste mientras terminábamos las copas sintiéndote observada de nuevo, frente al fuego. Al rato te hice levantar, desenrollando tu vestido y abotonando su parte superior, arreglé tu pelo y limpié bien tu cara de semen y sudor. Volví a coger tus manos por su atadura y salimos de allí, despidiéndome mientras la puerta se cerró a nuestras espaldas.
Ya has hecho realidad tu fantasía, espero que te hayas sentido muy puta, a mi me has excitado tremendamente... te quiero, te dije al oído, por si nos podían oír de dentro todavía.
- yo te querré siempre, contestaste en voz baja pero segura.
Te besé, solté tus manos y subimos al coche, no pudiste retirar el antifaz hasta que pasado un rato te lo permití. Nos alejábamos de aquel lugar con chimenea del que nunca volverías a saber nada, ni tampoco de aquel desconocido.
En el coche silencio, pero una gran sonrisa de satisfacción en la boca de ambos.
Te dejé en casa y cuando llegué a la mía abrí el correo y encontré uno en el que me decías: “Ni que decir tiene que cuando llegué a casa saqué el puro y lo fumé sobre mi cama, síntiendome muy puta, feliz, relajada, satisfecha, enamorada…. Gracias cariño”


31 comentarios:
Bravo! Que el nuevo año te inspire tanto como promete esta primera historia...
No imagino mejor manera de empezar el año... con una historia así, no me importaría fumarme una caja entera de habanos, eso sí, a tu lado...
Besos que echan mucho humo...
Con la excitación que me has provocado olvidé decirte que la foto es fantástica... increible.
Escribes muy bien, deberías visitar a algún editor, nunca se sabe :)
Hermes qué peligro tienes! morboso total
jeje
Besos de Alma
Gostei muito desse post e seu blog é muito interessante, vou passar por aqui sempre =) Depois dá uma passada lá no meu site, que é sobre o CresceNet, espero que goste. O endereço dele é http://www.provedorcrescenet.com . Um abraço.
Aish, a ver si me concentro....
....
aq3tyazrg
.............
FELIZ AÑO NUEVO, GUAPÍSIMO!
ufffff madre mia,que bien viene descubrir estas "cosas" a estas horas de la mañana jaja. muy bueno
besos
felices dias¡¡
Venia cargadita de espíritu navideño a desearte feliz año....y zas...ella fumando en la cama, tu leyendo el correo...¡¡
Conste qe sólo he leido las líneas pares, que una, es decente, y muyyy envidiosa..¡¡
B x C
Unos días ausente, entre empachos y compras.
Y mis mejores deseos.
Así que por desear que no quede.
Salud y amor, lo demás a trabajarlo, que remedio toca.
Besos.
Feliz año nuevo Hermes. Escribes de vicio..me dieron unas terribles ganas de fumar ;-)
Buena historia sí señor!!!! Estamos en rachita eh??????
Lo único que a mí (he dicho a mí ojito) me falla es eso de considerar esa actitud de puta o muy puta, porque tengo la mala constumbre de asociar "puta" a cobrar no a disfrutar ...
Feliz año Hermés!
escribes interesante aunque a mi me gustaría algo mas de excentricidad...feliz año nuevo y aqui tienes una lectora nueva que le gusta el arte y el erotismo del bueno
Una historia fantástica, cargada de morbo por los cuatro costados y un nivel de excitación tremendo... uffff.
Vaya!!!
Ante todo, felicitarte el año y que los reyes te hayan muchas cosas.
En sugundo lugar, felicitarte, esta vez por el magnífico post con el que has inagurado el año. Se merece un brindis y un dulce beso morboso, como tú!
"Deben tener tus ojos una luz que me lleven a perderme."
Bsos.
joder!!!
Buenísima la historia, me ha parecido estar allí mirando por un agujerito.
Un besote, me ha encantado.
Me llevo tu post para leerlo más tarde.
Besos y feliz año.
A ver... ¿¿¿Me quieres explicar como hago yo ahora para autoconvencerme que el tabaco es malisimo para la salud????
Besos...
Pues pongo el 20.
No te habia felicitado el año(¿donde has estado metido?) pero sabes que te deseo lo mejor.
Besos
mirado de esa forma...¿puta? no creo con lo bien que se lo pasó!!!!!!!
por cierto ya decía yo que esto del tabaco no era tan malo!!!!!jaja.
un beso, pandora.
Me he sentido como una voyeur leyéndote... un placer.
Besos de feliz año,
Hermes, nos gusta tus relatos, quisieras compartir alguno en nuestra feria erótica?
Saludos eróticos
Bufff....
Un relato exquisitamente turbador...
Húmeda y con el corazón desbocado... a las doce de la mañana... Si lo sé no entro...;)
Besos perversos y feliz año...
Increible...Perfecto, mas que leer he podido ver tu historia.
Un beso
TERESA
Sublime...he de confesarte que me has recordado a una pelicula que hacia tiempo que no recordaba.."historia de O", acabo de descubrite y espero seguir leyendoteporque realmente es un autentico placer...
Te añado a mi blogroll, tus historias me encantan :)
Uf, que pasada!!!!
Vaya, tú sí que sabes...
Esa entrada me puso algo melancolica de a por momentos, me hizo recordar algunas cosas de mi pasado asi como vi mucho de ella en mi, excelente relato :)
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