Como un hotel, así tenía que ser la vida. Colgar el cartel de no molestar, para abándonarte al placer, sin que nadíe ose ni tan siquiera llamar a tu puerta, al menos, mientras tu no lo desees, mientras que lo que quieras sea relajarte, dejarte llevar, reventar tu deseo y el de ella. Será por eso que los hoteles resultan tan morbosos, tan sugerentes?. Estos días habría colgado muchas veces ese cartel, como en un hotel, a solas contigo, parando el tiempo y acelerando el deseo....

